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La
fotografía de Bodas
La fotografía de eventos sociales como las bodas es
una especialización, como lo es la fotografía
publicitaria, la fotografía aérea, etc. Por lo tanto
no debe menospreciarse por el hecho de pertenecer al
rubro fiestas y asociarse a diversión. Todo lo
contrario, pues como momento irrepetible, hay una
responsabilidad muy grande que asume el fotógrafo
con el cliente.
Este artículo pretende alertar a los recién iniciados que
están haciendo sus primeras armas en la profesión, y
que muchas veces se ven tentados a tomar
(irresponsablemente) trabajos para los que no están
capacitados, por falta de experiencia.

¿Y como se adquiere experiencia? Primero que nada, asumo que
tú has adquirido los conocimientos necesarios sobre
fotografía, a través de algún buen curso. Descarto
totalmente la posibilidad de que tú eres de los que
se compran una buena cámara, sacan un par de fotos
buenas y se mandan a hacer tarjetas de “Fotógrafo”.
Por las dudas, si éste fuera el caso, por favor no
uses las bodas para ensayar. Dedícate un tiempo a
trabajar con retratos murales o recorrer las plazas,
si te quedan mal, las puedes volver a repetir.
Para la fotografía de bodas, es necesario que todos tomemos
conciencia de la importancia del fotógrafo
“profesional” en los eventos sociales. Tanto la
pareja contratante como el profesional contratado.

Fíjate que increíblemente, los fotógrafos publicitarios
suelen creerse una casta superior, porque manejan
equipos más costosos o por conocimientos. Puede ser.
Pero de todos modos menosprecian el trabajo de
fotografía social. Sin embargo, el publicitario
tiene mucho menos riesgos en su trabajo, puesto que
las tomas se repiten una y otra vez hasta alcanzar
el objetivo deseado. Eso no es posible en las bodas,
donde el fotógrafo debe seguir el momento a momento
y no perderse nada. El momento del beso de
consentimiento, tomado un segundo antes es muy
pronto, un segundo después, ya se separaron. Debes
disparar tu cámara justo cuando los labios se han
unido, o el momento se ha perdido. ¿Le pides que se
besen de vuelta? Que va, no es lo mismo, te perdiste
la toma y listo. A llorar a otro lado.
Puede sonar cruel, pero diles a tus clientes lo contrario. He
visto fracasar a muchos colegas en su intento por
convencer a la pareja, ¿por qué falta la foto con
mis padres?, ¿porque no está la foto que sacamos con
la tía que vino de Australia? ¿y donde está la foto
de la tirada de arroz?
Con esto, te aseguro que te crucifican. Lo que significa que
le dirán a todo el mundo que tú eres un inepto y que
se abstengan de contratarte, porque además eres un
irrespetuoso por las excusas que diste.
Si mi amigo/a es así de cruel el cliente decepcionado. ¡Y
mucho más! Y si decide hacerte un juicio, olvídate
de trabajar en la fotografía y dedícate a la
oficina.
La fotografía de
bodas
¡Pero atención! Esto no quiere decir que un profesional muy
experimentado esté libre de errores o desperfectos
en su equipo. De ser así yo no estaría escribiendo
este artículo. El tema es que el profesional esta
mucho más preparado para salir del problema. Es más,
creo que todos sabemos que va a haber algún problema
en la fiesta y por eso llevamos peso extra en la
valija fotográfica. Más rollos o tarjetas digitales
de lo necesario, otro flash de repuesto, otro cuerpo
de cámara, disponemos de otro equipo armado y listo
para reemplazar al defectuoso, con un ayudante al
lado para socorrernos. Y sobre todo poseemos el
oficio de ver, donde los demás no ven. Vemos un paso
adelante en la fiesta y sabemos lo que va a ocurrir.
Y por eso el dedo ya está en el obturador cuando el
hecho sucede.
Y esto es solo el comienzo de una larga lista de
recomendaciones para los que quieren dedicarse a la
fotografía de bodas.
¿Cómo empiezo, entonces? ¡Es bueno que preguntes esto! Además
de los conocimientos adquiridos, que doy por hecho,
debes relacionarte con fotógrafos experimentados y
comenzar por ofrecerte como ayudante. Si. Es la
mejor manera de adquirir experiencia. Con gente que
sabe. No uses a tu prima o a algún amigo para
adquirir esa experiencia. Arriesgas mucho en ello.
Para empezar el recuerdo de tus parientes, y para
continuar y no menos importante: “tu reputación”.
La fotografía de
bodas

Si te parece mal ser ayudante de algún fotógrafo prestigioso,
entonces te doy una alternativa personal.
Hace 27 años cuando me inicié en la fotografía como
profesional, era muy joven entonces, y me animaba a
hacer muchas cosas que hoy no hago. Decidí adquirir
experiencia por la mías, y un sábado a la noche me
puse un traje, cargué mi valija con el equipo y salí
con rumbo hacia la Iglesia que mas bodas tenía esa
noche. Al llegar había muchísima gente que por
supuesto no conocía. Me preparé, y unos diez minutos
más tarde llegó la primera novia acompañada de su
fotógrafo, a quién abordé y le dije al oído que yo
era el primo y que sin molestarlo iba a tomar
algunas fotos de recuerdo. Miró mi equipo y dudó un
instante, pero hubo algo que lo convenció: mi cara
de principiante.
OK. Primera faena cumplida. 5 minutos más tarde de finalizada
la primera ceremonia, llega la
segunda novia de la noche. Baja el fotógrafo de su
auto y le digo exactamente lo mismo, que soy el
primo de la novia y que voy a sacar fotos para
recuerdo. Y así sucesivamente hasta la quinta y
última novia.
Al final de la noche tenía en mi haber 5 casamientos hechos,
un muestrario de 5 bodas, un record que ni al día de
hoy volví a alcanzar y un cúmulo de experiencia
gratis adquirida.

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