Básicamente el flash es una lámpara o tubo, que contiene un gas llamado “xenón”. Este gas, ionizado a un voltaje muy alto, produce en el momento de la obturación, un intenso pero muy breve fogonazo. ¡Que evolución que ha tenido esta herramienta fundamental en la fotografía!

El primer flash fue hecho con polvo de magnesio. Y su explosión provocaba daños y quemaduras al fotógrafo, si no tenía sumo cuidado en la cantidad de magnesio que usaba. Luego aparecieron las lamparillas incandescentes, que solo servían para un solo disparo y luego había que reemplazarla por otra, para la siguiente toma. Luego el cubo flash, con cuatro lámparas, que también se reemplazaba después de cuatro tomas. Y por último, el flash electrónico...

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